El coste de volar en Galicia varía en función de la temporada del año. La Semana Santa, los puentes nacionales, las vacaciones de verano y otras fechas señaladas conllevan un aumento drástico en el precio tanto de los billetes de avión como de los servicios de la terminal. Por ejemplo, estacionar sin reserva previa en el aeropuerto Santiago de Compostela parking cuesta entre un veinte y un cuarenta por ciento más en agosto que durante el resto del año.
En concreto, el estacionamiento disponible en aeropuertos tiende a escasear durante la temporada alta, lo que redunda en tarifas más caras y en una mayor dificultad para encontrar una plaza libre. Reservar con antelación soluciona ambos problemas. También es una forma de protegerse frente al aforo completo, situación que obligaría a perder unos minutos valiosos buscando otros parkings en los alrededores.
Asimismo, el peak turístico de julio, agosto y finales de diciembre trae consigo otros sobrecostes. El servicio de traslado o el precio de los VTC y taxis se encarece de forma sensible. Por tanto, es preciso hacer una mayor inversión en la logística de llegada y salida del aeropuerto.
Dado que las aerolíneas llenan sus aviones con mayor facilidad en estas épocas, aplican políticas de equipaje menos favorables para el consumidor. El coste de facturar el equipaje de mano o de incumplir las medidas y pesos máximos permitidos alcanza cifras elevadas en las fechas con mayor tráfico aéreo.
Este desequilibrio entre oferta y demanda también afecta a los productos y servicios que se comercializan dentro del aeropuerto. Las tarifas de tiendas y locales de restauración, de por sí caras, pueden incrementarse cuando se producen picos en la demanda de vuelos. Lo mismo sucede con el acceso a las Salas VIP, que puede restringirse temporalmente por la alta afluencia de usuarios.