El despertador sonó cuando todavía la noche cerraba las calles y el puerto descansaba en una penumbra húmeda y silenciosa. Madrugar un día libre siempre exige un pequeño pulso contra la pereza, pero hay viajes cuyo premio borra de un plumazo cualquier rastro de sueño. Subir la cremallera de la mochila, calzarse las botas y […]
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