Lombardía, en la Italia noroccidental, es una de las regiones con mayor tradición y cultura quesera de Italia. Sus productos emplean leche no solo de vaca, sino también de cabra y de búfala, lo que explica en parte su diversidad. De los más de cuarenta tipos de queso lombardo que existen, destacan el taleggio, el bagoss, el bella lodi o el mascarpone, este último de fama internacional. Pero ¿que es el queso mascarpone y de dónde proviene su nombre?
Este queso tan singular, producido desde el siglo dieciséis, posee un sabor dulce y una textura cremosa y suave a la que debe su denominación (proviene de la palabra masherpa o «crema de leche»). Está reconocido como Prodotto Agroalimentare Tradizionale (P.A.T.) y es ampliamente utilizado en la elaboración de tiramisús, tartas y otras delicias reposteras.
Otro emblema de los quesos de Lombardía es el grana padano. Se formula con leche de vaca y durante su curación, se sumerge en salmuera durante tres semanas. Toda una rareza, originaria del valle del Po o llanura Padana, inconfundible por su aroma y sabor intensos.
Por su parte, el taleggio es otro de los quesos más tradicionales de esta región italiana. Su cuna de origen se ubica en el valle del Taleggio, en Bérgamo, y se caracteriza por su aspecto claro, textura cremosa y corteza bastante húmeda. Las notas frutales de su sabor justifica su uso generalizado en risottos, pizzas, pastas, etcétera.
Hablar del queso bella lodi es hacerlo de uno de los productos artesanales más insólitos de Lombardía. Su corteza negra y textura dura le han valido el sobrenombre de «permesano negro». Tal es su dureza, que suele rasparse para comerlo en compañía de otros alimentos. Es uno de los derivados lácteos más saludables, compatible con la dieta de grandes y pequeños.
¿Un queso que llora? Eso es precisamente lo que significa bagoss, un queso típico de Brescia que recibe este apodo por el sonido que emite cuando se corta. En su elaboración se emplea leche desnatada de vaca.