¿Qué es la uva Albariño y cuáles son sus características? 

Las bodegas albariño poseen una merecida fama en el sector vitivinícola. Esta cepa de uva blanca es una de las más apreciadas entre los entusiastas del vino blanco, y se ha demostrado que su antigüedad es notable, remontándose a la Galicia del siglo XIII, desde donde se popularizó hasta comunidades autónomas como Cantabria y Asturias y a países como la vecina Portugal.

 

La uva Albariño reconoce en su acidez una de sus características diferenciales. Los vinos elaborados con esta cepa son definidos, en muchos casos, como productos eléctricos y con mucho carácter. Esta fuerte identidad puede convertir a ciertos albariños en privativos de paladares muy específicos, pues no serán del gusto de todos.

 

Aparte de la acidez, los albariños poseen interesantes propiedades organolépticas, a saber: muestra un color amarillo cálido con notas verdes, un punto de maduración tardío y un ciclo vegetativo más prolongado que otras cepas; su sabor es fresco y suave en boca, y para el olfato ofrece un olor afrutado, floral y balsámico.

 

Otra de las cualidades de la uva Albariño es su adaptabilidad a climas y suelos variados, con evidente preferencia por los climas atlánticos con abundantes precipitaciones y temperaturas moderadas. Estas condiciones proporcionan la humedad óptima para que la cepa gallega pueda prosperar y desarrollarse al máximo.

 

¿Son los albariños los ‘reyes’ de los vinos blancos a nivel nacional? En opinión de los especialistas del sector, la respuesta es afirmativa. La uva Albariño es la principalmente cultivada en la D. O. de las Rías Baixas, seguida del caíño blanco, la loureira y la treixadura.

 

Por si fuera poco, la historia de la uva Albariño goza de una gran antigüedad. Se habría originado hacia el siglo XII después de Cristo, cuando un grupo de miembros de la Orden del Císter la introdujeron en la región mientras peregrinaban hacia Santiago de Compostela.